Visión

Tomasz Pietrzykowski


Este sitio web está enteramente dedicado al proyecto de la creación de una nueva sociedad llamada la Sociedad de la Sabiduría. El documento que presentamos resume la filosofía subyacente, una propuesta de estructura de la Sociedad de la Sabiduría y algunas sugerencias sobre cómo traer la visión a la realidad. Existe también el sitio tomasz-pietrzykowski.com, donde el autor presenta una visión más personal de la Sociedad de la Sabiduría. Este documento está intencionalmente muy condensado. Sin embargo, espero que le baste al lector o lectora para valorar el interés del proyecto. Discusiones más detalladas de todos los puntos significativos serán presentadas gradualmente aquí.

Muchos de nosotros sabemos que la humanidad se está moviendo en la dirección equivocada, pero no todos sabemos la magnitud de los daños que han ocurrido ya. Además, todo indica que esta tendencia continuará y aumentará. Puede llevar a un final trágico cuando la mayoría de los logros alcanzados durante nuestro largo viaje de cientos de miles de años sean destruidos. En el peor de los casos, la mayoría de las formas de vida superiores (incluidos los humanos) desaparecerá. Nuestro medio ambiente está cada vez más devastado; Algunos cambios ya son imposibles de reparar.

La violencia y los asesinatos sin sentido se presentan en formas nunca vistas. Los vínculos sociales, la base de nuestra sociedad, están siendo destruidos. La desigualdad de poder y de riqueza aumenta. La corrupción legal e ilegal se tolera. La hipocresía y la locura de algunos de los llamados “líderes mundiales” están creciendo día a día. Somos bombardeados por una creciente avalancha de información inútil y a menudo dañina que contribuye al aumento de la hipocondría psicológica, la desesperanza y la depresión. Nuestra salud física y mental se está deteriorando debido a la presencia de sustancias tóxicas legalmente aceptadas presentes en el aire, los alimentos y el agua: pesticidas, herbicidas, fungicidas, conservantes de alimentos y otros. En consecuencia, las enfermedades mentales y físicas previamente muy raras están atacando a una parte creciente de la humanidad.

Nuestra economía se basa en la cultura de las deudas, complaciendo al mercado de valores y a la fanática “religión” del crecimiento económico. El ingrediente principal de nuestra economía es el consumismo: a las personas se les lava el cerebro para que sigan comprando productos inútiles y contratando servicios igual de inútiles. Las compras navideñas hacen que toda la economía se regocije o se deprima.

Pero eso no es todo. Durante los últimos cien años, toda nuestra civilización se volvió dependiente de la disponibilidad de energía eléctrica, de internet y de las redes móviles. Sin ellos, no obtendríamos comida ni agua. Nuestra seguridad y salud dependen de ellos. Sin internet, todo el sistema financiero colapsaría en cuestión de horas. Internet y el suministro de electricidad no pueden funcionar el uno sin el otro, y su diseño centralizado los hace frágiles y vulnerables a la destrucción: por ejemplo, desastres naturales o ataques comandados por algunos “líderes mundiales” locos u organizaciones terroristas.

Hemos logrado desarrollar armas nucleares, químicas y biológicas que pueden acabar con millones de seres humanos: este peligro aumenta porque algunos países (o tal vez la mafia y los terroristas) que tienen acceso a tales armas están dirigidos por líderes demenciales, obsesionados con promover sus ideas cueste lo que cueste.

La conclusión es evidente: el sistema político actual más popular, llamado democracia, evidentemente dejó de ser capaz de hacer frente a la realidad moderna. Más detalles sobre nuestro estado actual de cosas se publicarán en este sitio en el menú “fundamentos”. Pero creo que lo que he presentado anteriormente es suficiente para demostrar que el sistema existente está fundamentalmente obsoleto y está más allá de cualquier “reparación”, por lo que necesita un cambio completo.

Los ensayos del pasado, como el marxismo, el anarquismo y otros similares no han funcionado. Las tendencias sociales actuales para ayudar a la ecología y la sociedad funcionan solo en una escala limitada, en el mejor de los casos. En consecuencia, debido a la ausencia de cualquier alternativa realista a nuestro sistema, he decidido proponer un nuevo sistema socioeconómico-político llamado Sociedad de la Sabiduría.

Esta sociedad se basaría en un igualitarismo que eliminaría una de las fuentes principales de nuestros males: la estratificación social y económica. Significa que, independientemente del género, la edad y la profesión, todos tienen el mismo estatus social y económico: una enfermera, un líder o un maestro, ninguno de ellos tiene una mejor casa o disfruta de privilegios especiales. También implica que todas las decisiones relativas a la Sociedad de la Sabiduría, en cada nivel de su jerarquía, se toman por unanimidad. La premisa fundamental de cualquier democracia es que las decisiones son impuestas por la mayoría; esta lógica implica que un grupo (la mayoría) es superior a otros (minorías), lo que finalmente lleva a la falta de armonía. Como bien sabemos, es una razón crucial por la que la democracia nunca funciona a largo plazo. Sin embargo, el igualitarismo no presupone que cada miembro de la Sociedad de la Sabiduría sea idéntico. Por el contrario, cada persona sería libre de desarrollar sus propias inclinaciones y talentos naturales. Por ejemplo, uno puede ser más propenso al trabajo físico, y otro a la ciencia, el arte o la gestión de esfuerzos grupales. La elección estaría libre de los sistemas de valores actuales que implican que un tipo de trabajo es mejor que otro.

Las relaciones entre los miembros de la Sociedad de la Sabiduría se basarían en el altruismo. Este término, usado en muchas doctrinas morales y religiosas, requiere clarificación. Significa que una persona no solo se enfoca en el bienestar propio o, en el mejor de los casos, en la propia familia o amigos, sino que también presta atención al bienestar de los demás. Puede ser difícil aceptar tal actitud porque hemos sido condicionados cientos de generaciones a aceptar el egoísmo como la norma. Sin embargo, debido a la sabiduría, otro principio fundamental de Sociedad de la Sabiduría, desarrollamos la capacidad de comprender experimentalmente que los sentimientos de los demás son básicamente los mismos que los nuestros. Estamos interconectados, por lo que no podemos ignorar el sufrimiento de otros seres. Como resultado, naturalmente tratamos de ayudar. Desde un punto de vista pragmático, el altruismo tiene un sentido completo: no podemos cooperar eficazmente sin ser conscientes del estado mental y corporal de los demás. Sin embargo, esta cooperación altruista no sería algo extremadamente serio, sino que estará impregnado del cálido sentido del humor, otro gran logro del Homo Sapiens.

A pesar de los profundos cambios del sistema socioeconómico existente, la Sociedad de la Sabiduría conservaría todos los logros positivos de la humanidad independientemente de cuándo y dónde, particularmente en los dominios de la cultura, la ciencia, la educación, la medicina y la tecnología. Por el contrario, utilizará los avances en ciencia y tecnología para no dañar la ecología y reparar, en la medida de lo posible, los daños que ya han ocurrido. Por ejemplo, utilizaría las abundantes fuentes de energía de la radiación geotérmica, eólica y solar para hacer nuestra vida más cómoda de lo que es ahora y producir alimentos ecológicamente seguros para satisfacer las necesidades del mundo. Iría aún más lejos: la ciencia, liberada de los dogmas y la tecnología actuales y de las limitaciones de nuestro sistema económico basado en la idea absurda de la ganancia, puede superar las visiones más salvajes de la ciencia ficción.

Soy plenamente consciente de que muchos lectores pueden considerar la idea misma de la Sociedad de la Sabiduría como una fantasía utópica e idealista, un cuento de hadas sobre algún tipo de paraíso mítico, que es imposible de realizar en esta sociedad actual. Tal opinión no sería sorprendente. La mayoría de las fuentes de nuestras conciencias colectivas e individuales están conformadas por las religiones y filosofías existentes, la mayoría de las cuales nos dicen que somos egoístas, pecaminosos, codiciosos, crueles e ingobernables; que las guerras y otras calamidades son tan antiguas como la humanidad misma, y así sucesivamente. Además, tales puntos de vista se confirman y refuerzan aún más cuando nos fijamos en el estado actual del mundo.

Sin embargo, esta propuesta no es tan idealista como puede parecer. Debido a los descubrimientos de la arqueología moderna, existe un creciente cuerpo de evidencia que nos muestra que durante al menos 100.000 años de su existencia, la sociedad humana adoptó una versión primitiva de la sabiduría como el principio de su estructura y funcionamiento social. Los cazadores / recolectores paleolíticos e incluso algunos de los primeros agricultores neolíticos, hace tan solo 4.000 años, vivían como sociedades igualitarias, sin sesgos de género ni ninguna otra forma de estratificación. Además, también se conoce la estructura socioeconómica de los cazadores / recolectores: formaron pequeños grupos de 20 a 30 miembros basados principalmente en el principio de matrilinealidad. Esta visión es apoyada no solo por la arqueología. Los antropólogos han descubierto que el formato social de los cazadores / recolectores continúa hasta ahora, sin ningún cambio significativo entre algunos grupos aborígenes aislados, como la gente Hadza de Tanzania. El logro más significativo de nuestros antepasados fue alejarse de la estructura social del resto de los homínidos y se convertirse en Homo Sapiens. La palabra sapiens proviene del latín “Sapientia” que significa sabiduría. El Homo Sapiens rechazó la estructura social animal de supresión del grupo por parte de un hombre líder y, en cambio, creó un orden social basado en el igualitarismo. Esto permitió a los humanos, en solo 200,000 a 300,000 años, sin ningún cambio genético significativo, convertirse en los amos de nuestro planeta. Los Homo Sapiens estaban muy mal equipados para sobrevivir: no tenían garras ni colmillos para defenderse o capturar presas (la carne era la principal fuente de nutrición) y no tenían pieles para protegerse del clima severo. Durante el último período glacial, cuando todos sus “parientes” genéticos murieron, incluidos los neandertales, el Homo Sapiens sobrevivió.

¿Por qué? Porque fueron capaces de crear el pensamiento abstracto y el lenguaje humano mediante el cual los individuos podían comunicarse y expresar sus ideas. Desarrollaron la capacidad de observar, y crearon así el arte visual. Pudieron formular la ley de causa y efecto: sabían cooperar y crear utensilios y tecnología. Entre otras cosas, inventaron prendas para sobrevivir al clima frío del último glaciar. Crearon una variedad de herramientas de caza sofisticadas, como el arco y la flecha y el boomerang; mejoraron el mantenimiento del fuego para poder hacer cerámica y fundir metales; Inventaron el tejido. Domesticaron animales, desarrollaron la agricultura y también crearon arte y religión. Todos estos avances ocurrieron durante el período en que las sociedades aún mantenían una estructura social igualitaria. Más información sobre este tema se publicará en este sitio en el menú “Fundamentos”, titulado “Homo Sapiens”.

Creo que esta excursión a nuestro pasado prehistórico igualitario es necesaria. Sirve para demostrar que esta propuesta no es una fantasía idealista, sino que propone volver al punto inicial de nuestro viaje antes de dar el giro equivocado y avanzar hacia el camino de la estratificación social y económica.

Después de esta introducción, presentamos el esquema de la propuesta de Sociedad de la Sabiduría: su unidad más pequeña, llamada núcleo, estaría formada por alrededor de 20 a 30 miembros. Este tamaño no se elige al azar: fue el tamaño de los grupos sociales de nuestros antepasados, los cazadores / recolectores los que permitieron tomar una decisión unánime, la piedra angular de Sociedad de la Sabiduría. Tal forma de tomar decisiones es la base de la llamada inteligencia de grupo, que es bien conocida pero, hasta ahora, no tiene un modelo neurocientífico aceptado. De la investigación y experiencia existentes se deduce que el tamaño del grupo juega un papel importante. Los miembros de un núcleo deben vivir cerca uno del otro en casas individuales o pequeñas casas compartidas. Esta proximidad permitiría interacciones diarias frecuentes que harían de la cooperación altruista la base natural para la vida cotidiana. También haría posible la crianza comunal de niños como se hizo entre los cazadores / recolectores. Tal crianza de los hijos tendría un efecto beneficioso importante porque estaría expuesta a la diversificación de aportes más allá de sus propios padres. Estas interacciones extendidas les ayudarían a convertirse en miembros responsables de una sociedad, así como a brindar una seguridad que fomentaría su juego natural y creativo.

La estructura social del núcleo sería igualitaria, por lo que, independientemente del rol social o el género, cada miembro tendría el mismo estatus económico y social. Eso se aplicaría a todos sin excepción, incluido el líder del núcleo, que se seleccionaría por unanimidad. Su papel sería coordinar y supervisar el funcionamiento del núcleo y tomar decisiones cotidianas. Sin embargo, si algún miembro no estuviera de acuerdo dichas decisiones, estas podrían confirmarse o anularse en la siguiente oportunidad, cuando todo el núcleo se reuniría nuevamente. El objetivo final de cada núcleo sería la autosuficiencia de todo el conjunto, tanto como sea posible. Los alimentos se cultivarían utilizando una eficiente agricultura tecno-ecológica provista de calor geotérmico y energía eléctrica generada por energía solar y eólica, sin dañar el equilibrio del entorno natural. La autosuficiencia del núcleo está diseñada para sobrevivir a cualquier perturbación social potencialmente peligrosa.

Dicho todo eso, por supuesto, no podemos ser ingenuos y creer que un sistema de este tipo puede establecerse fácilmente. La razón es brutalmente clara: nuestra conciencia individual y social está profundamente “adoctrinada” por el largo período de estratificación. Por ello la Sociedad de la Sabiduría debería abrazar el entrenamiento mental continuo llamado Entrenamiento de la Sabiduría. Se integraría en la vida cotidiana de toda la comunidad. El propósito principal de este entrenamiento sería abrir nuestro acceso a la sabiduría humana innata bloqueada por el adoctrinamiento continuo durante los últimos aproximadamente 10,000 años de estratificación. Sería un proceso continuo acompañado de nuevos descubrimientos científicos en el área de la neurofísica. El entrenamiento de la sabiduría se basaría en una técnica de meditación antigua, particularmente efectiva y probada con el tiempo llamada trekcho, que fue formulada en el siglo XIV por el sabio tibetano Longchen Rabjam. Fundamentalmente, el objetivo de esta práctica es que la mente descanse en su estado innato de sabiduría, y cuando se distraiga, volver a ella tan pronto como uno se dé cuenta. Es fácil de comprender intelectualmente, pero requiere de mucha paciencia, disciplina y consistencia. La eliminación de patrones mentales habituales omnipresentes y profundamente arraigados no es fácil y requiere tiempo. Para facilitar el reposo de la mente en el presente mientras se enfrentan los desafíos cotidianos, se utilizarían otras prácticas de Mahayana, paramitas y lojong. Cabe señalar, sin embargo, que esta capacitación estará libre de cualquier sesgo religioso.

El propósito principal del Entrenamiento de la Sabiduría es eliminar, o al menos suavizar, nuestras creencias destructivas profundamente condicionadas, tales como que la dominación de un humano sobre otro es natural o que la guerra y la violencia son tan antiguas como la humanidad. Desafortunadamente, tales creencias son ampliamente propagadas por las religiones, la filosofía y la psicología. En la pestaña Entrenamiento de la Sabiduría se publican charlas sobre este tema. La necesidad de tal entrenamiento distingue a la Sociedad de la Sabiduría de los muchos otros intentos de desarrollar estructuras sociales similares, que no han apreciado suficientemente el poder y la persistencia de tales creencias y opiniones. Se debe enfatizar enérgicamente que el entrenamiento de la sabiduría estará libre de creencias religiosas o dogmas psicológicos. Es completamente secular. Sin embargo, si un miembro desea adherirse a algunas creencias religiosas, sería tolerado siempre y cuando no dañe a otros. La estructura general de la Sociedad de la Sabiduría sería una red de núcleos organizada en una estructura jerárquica.

La siguiente capa sobre los núcleos consistiría en Aldeas de Sabiduría o simplemente aldeas. Cada aldea sería un grupo de aproximadamente 25 a 30 núcleos ubicados lo más cerca posible entre sí. Eso permitiría no sólo la comunicación personal entre los miembros sino la cooperación altruista entre los núcleos individuales. Una aldea, debido a su mayor tamaño, permitiría una mayor autosuficiencia. Favorecería, por ejemplo, el establecimiento de escuelas primarias y centros de servicios médicos básicos. Cada aldea tendría su Consejo de Aldea formado por los líderes de sus núcleos. Sería el órgano rector de la comunidad, que funcionaría tomando decisiones unánimes con respecto a los asuntos de la aldea. De manera similar, como en cada núcleo, el consejo de la aldea seleccionaría por unanimidad al líder de cada aldea. Su papel sería análogo al del líder de un núcleo, pero en este caso, el líder de la aldea sería el jefe de los otros líderes de los núcleos asociados. En este punto se debe enfatizar fuertemente que la introducción de una estructura jerárquica en Sociedad de la Sabiduría no comprometería su carácter igualitario.

Espero que sea fácil ver cómo se puede expandir tal estructura: de 25 a 30 aldeas conformarían una ciudad de Sociedad de la Sabiduría que tendría su propio consejo municipal formado por líderes de sus aldeas, quienes, entre ellos, seleccionarían un líder de la ciudad. También se podría conseguir que una ciudad de tamaño relativamente grande permitiera un mayor desarrollo de la autosuficiencia: por ejemplo, sus propios sistemas de comunicación y distribución de energía. Este enfoque puede expandirse tanto como sea necesario: cuanto más grande sea la Sociedad de la Sabiduría, más autosuficiencia podrá crear. Esto puede llegar a ser de importancia crítica para enfrentar los trastornos graves que pueden ocurrir (ver arriba).

Algunas sugerencias sobre cómo empezar. Los miembros del núcleo recién formado, antes de intentar iniciar su realización, deben tener un sentido claro de propósito común, y establecer relaciones cercanas. Una de las formas sugeridas para lograr esto sería participar en la práctica grupal de Sociedad de la Sabiduría: eso cimentará sus relaciones y facilitará la toma de buenas decisiones basadas en el bien conocido fenómeno de la inteligencia grupal. La realización de un núcleo requeriría muchos factores pragmáticos: las finanzas para comprar tierras, construir o comprar casas, la adquisición del equipo necesario para la autosuficiencia, etc. El núcleo debe tener una estructura legal adecuada. Por ejemplo, una cooperativa agrícola o de trabajadores que sea aceptable e incluso vista positivamente en la gran mayoría de los países. Deben establecerse relaciones cercanas y amistosas con los vecinos y la participación en diversas iniciativas locales positivas. Esto permitirá que el núcleo sea visto como beneficioso y no como una rareza.

Las sugerencias más detalladas sobre estos temas se publicarán gradualmente en el menú Estructura y Economía.
Todos los detalles pragmáticos son muy importantes. La vasta visión de la Sociedad de la Sabiduría – para evitar que la sociedad humana se autodestruya – solo se puede lograr dando pequeños pasos, siguiendo el famoso dicho del sabio indio Padmasambhava: “mi visión es más grande que el cielo, pero mis acciones son como los granos de arena ”. Comienza con la creación de núcleos cuyos miembros tienen una vida alegre y decente, cuyas mentes son abiertas y conscientes, y que han tenido una buena relación con el mundo que los rodea. Si esto puede ocurrir, otros podrían estar interesados en seguir el mismo modelo. Eso sería mucho más efectivo que la publicidad sofisticada. Como dice el dicho: “el movimiento se demuestra andando”. Decir todo eso no significa que el enfoque de “el movimiento se demuestra andando” sea la única manera de promover el crecimiento de la Sociedad de la Sabiduría. Usando la inteligencia de grupo, se deben usar todos los medios disponibles para la comunicación por Internet, como sitios web, correos electrónicos y varias redes sociales. Cada núcleo podrá dar a conocer sus experiencias y ofrecer sus sugerencias. Es esencial porque la situación suele variar de un país a otro: por ejemplo, es completamente diferente en Francia que en Canadá. Pero si todo lo anterior todavía no sirve para mostrar que la idea de la Sociedad de la Sabiduría no es una fantasía utópica y puede convertirse en una realidad, tal vez sirva saber que ya existen muchas comunidades similares a los núcleos de la Sociedad de la Sabiduría. Las más exitosas pertenecen a la Fellowship of Intentional Communities. Aquí está su lista (¡hay una incluso en los Emiratos Árabes Unidos!). Si te preguntas por qué no unirse a ellos en lugar de arrimar el hombro en la creación de la Sociedad de la Sabiduría, mi respuesta es esta: porque ellos no reconocen que nuestras mentes estén “infestadas” de muchas creencias dañinas que bloquean el acceso a nuestra sabiduría innata, mientras que la Sociedad de la Sabiduría usaría el Entrenamiento de la Sabiduría para desbloquear dichas creencias. En segundo lugar, gracias al Entrenamiento de la Sabiduría, la Sociedad de la Sabiduría puede usar el consenso en cuanto a la forma de tomar decisiones y a la estructura igualitaria. Y, finalmente, las comunidades intencionales no tienen la ambición de cambiar todo el sistema socioeconómico global, lo cual es una razón fundamental para crear la Sociedad de la Sabiduría.

Antes de terminar, aquí está mi mensaje para los lectores de esta Visión: no hay mucho tiempo, juntémonos y evitemos la autodestrucción. Pero recordad: el tiempo se mueve mucho más rápido que hace 20 años. Mucho más rápido. No dudad en escribirme: Tomasz Pietrzykowski, en pietoma@gmail.com, o en llamerme, al +33 625 16 14 20. Estoy disponible.